Contra la incineración de residuos en las cementeras



Desde Esllabón Lleonesista estamos preocupados por la defensa del medio ambiente y la salud de todos los ciudadanos del País Leonés.

Más de una vez hemos denunciado la quema de residuos por parte de las cementeras de La Robla y Toral de los Vados. Es por ello que ante la petición de Ecologistas en Acción en la provincia de León nos veamos obligados a adherirnos a su manifiesto.

Desde Esllabón Lleonesista animamos a cualquier asociación o particular que esté sensibilizado con esta situación se adhiera también a este manifiesto para denunciar la contaminación tóxica que cada vez más sufren los cielos leoneses, enviando un  correo a la dirección de correo electrónico de la asociación Ecologistas en Acción en la provincia de León (leon@ecologistasenaccion.org)

Este es el borrado que la asociación ecologista propone para denunciar la grave situación que se está produciendo.
MANIFIESTO CONTRA LA INCINERACIÓN DE RESIDUOS EN LAS CEMENTERAS DE LA PROVINCIA DE LEÓN.

   Estando en periodo de información pública (BOCyL de 16 de febrero de 2012) la modificación de la Autorización ambiental de la cementera Tudela Veguín, S.A., que pretende convertir la fábrica de La Robla en una incineradora de gran capacidad, donde se podrían quemar anualmente, como combustibles,  95.000 toneladas de neumáticos fuera de uso, plásticos,  envases,  lodos de depuradora,… incluso residuos municipales mezclados y RSU procedentes de la recogida selectiva municipal, …  Residuos que pueden y deben ser, todos ellos,   reutilizados y reciclados.

   Por otra parte, dado que probablemente Cosmos obtenga permiso para incinerar biomasa forestal, circunstancia que, de hecho,  dejaría  la puerta abierta a la incineración de otros  residuos en El Bierzo.

    Es por lo que las asociaciones y entidades abajo firmantes queremos expresar conjuntamente nuestro rechazo a la coincineración de residuos en las cementeras de la provincia de León, haciendo público el siguiente

MANIFIESTO
El lucro personal nunca puede estar por encima de la salud de las personas ni se puede obtener a costa de los intereses de la comunidad. Para  reducir sus costes de explotación, las fábricas de cemento están sustituyendo un porcentaje cada vez mayor del combustible que usan por residuos. Se amparan en autorizaciones administrativas que nunca debieron emitirse. Los poderes públicos no deberían ponerse nunca al servicio del lucro empresarial, sino al servicio de los intereses ciudadanos.

Sabemos que la combustión de residuos (neumáticos, plásticos, lodos de depuradora, RSU..) genera la emisión de sustancias tóxicas y contaminantes (gases ácidos, metales pesados, compuestos orgánicos, partículas ultrafinas, etc. ) todas ellas altamente nocivas para la salud. Algunas están contenidas en la basura y otras nuevas, como las dioxinas, se generan en la recombinación de sustancias a elevadas temperaturas. Además, en las cementeras las cenizas tóxicas resultantes de la coincineración de residuos quedan retenidas en el cemento.

Las empresas sostienen que sus instalaciones y sus controles ofrecen la máxima seguridad, pero sabemos que esto no es posible. No hay ningún filtro que pueda garantizar la ausencia total de contaminación, siendo lo más preocupante las emisiones de dioxinas y furanos, compuestos químicos extremadamente tóxicos que, independientemente de los límites máximos de emisión permitidos, no presentan, desde la perspectiva ambiental y de la salud pública, ningún umbral que excluya el riesgo de producir daño.

Las cementeras no están diseñadas para la incineración de residuos. Los hornos de cemento disponen de válvulas que se abren en caso de que la presión aumente demasiado. Cuando esto sucede dejan escapar al medio una nube muy tóxica de residuos (cuya combustión ha sido parcial) sin atravesar los equipos de control de la contaminación. En Toral de los Vados, al igual que en La Robla, los hornos están situados a menos de 200 metros de viviendas; cualquier escape, cualquier negligencia, puede ser un grave atentado contra la salud pública. Sin olvidar que los vientos dominantes arrastran la contaminación producida en las cementeras hasta los lugares más poblados de la provincia, las áreas metropolitanas de Ponferrada y León.

Por estas razones expresamos nuestra rotunda oposición a la coincineración de residuos en cementeras y manifestamos nuestra firme voluntad de seguir contestando una actividad que no debería estar permitida ni en El Bierzo, ni en La Robla, pues todas las personas, vivan donde vivan, tienen el mismo derecho a respirar aire limpio y a disfrutar de un medio ambiente adecuado.

Hacemos también un llamamiento a los trabajadores y trabajadoras de las cementeras, y a sus representantes sindicales, para que participen de la preocupación y las reivindicaciones ciudadanas. No aceptamos los argumentos de las empresas que vinculan su actividad y el mantenimiento del empleo a la incineración. La incineración es una actividad económica ajena a la actividad principal de las cementeras. Incinerar no es fabricar cemento. Las empresas deben buscar combustibles limpios y tecnologías que faciliten la reutilización y el reciclaje de los materiales, alargando su vida útil dentro de los ciclos productivos; de esta manera, se ahorrarían recursos naturales y energía, y se crearían más puestos de trabajo, en vez de destruirlos en otros sectores perjudicados por la incineración  como el agroganadero o el turismo. Está sobradamente demostrado que las energías limpias y las actividades industriales respetuosas con el medio ambiente crean más empleo, eliminando riesgos innecesarios para la salud pública y de los propios trabajadores.

Febrero 2012

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