Cementos Cosmos SA en Toral de los Vados no puede quemar y La Robla si ¿Cual es la diferencia?


Ante las múltiples manifestaciones en todos los frentes; asociaciones de denominación de origen, ecologistas de la propia población, miembros de la universidad, personalidades de diversos semblantes de la sociedad, la Junta de Castiga a León dio marcha atrás en la autorización en la quema de de harinas carnicas, grasas animales, neumáticos y plástico en la cementera Cosmos de Toral de los Vados. Los motivos que aludió El Ente autonómico fueron unos problemas administrativos, que no son más que justificaciones políticas para dar satisfacción a la protesta de la población.

La pregunta del millón es ¿porque esas justificaciones no valen para la cementera de la Robla? ¿Qué pasa que no hay manifestaciones en la misma medida que en Ponferrada? Porque manifestaciones si hubo, acompaño la foto del 11-7-2008 una de ellas.


El problema radica, como en toda la provincia, la escasez y pérdida continuada de población, a excepción de algunos centros urbanos. Y la Robla y su entorno no es ninguna excepción en este sentido, como consecuencia sus manifestaciones no han sido de un numero excesivo de personas, por mucha mayoría de empadronados y vecinos que asistiera. Otra cosa es el porque los habitantes de la ciudad de León y su alfoz, que son los que están chupando la contaminación de las dioxinas y otros elementos emitidos YA, no se movilizan o no protestan. Con ellos no va el tema, ni este ni prácticamente ninguno, están por encima del bien y del mal. Son capitalinos, por lo tanto exentos de asumir los problemas de los provincianos, pero eso no les impide sufrir las consecuencias.

Esta claro que las administraciones, perdón los políticos, son muy sensibles a las protestas en las que los ciudadanos representan un numero importante de manifestaciones, y sus criticas son expuestas en los medios de comunicación, a pesar de la fuerza que ejercen sobre ellos, impidiendo la libertad de prensa. Pero cuando las protestas justas, pero sin eco, porque los afectados son cuatro, y sus votos no les inquietan en sus sillones, no tienen posibilidad de salir adelante. A lo que sumamos que la oposición funciona igual que los dirigentes, no se preocupan por sus votos tampoco les sacan del trono de la oposición.

Ejemplos en los que la presión de los votantes han hecho cambiar las decisiones o tomar posturas determinantes de nuestros políticos, abundan en la historia, vaya como ejemplo reciente la negación de la línea de alta tensión Lada – Velilla, o la inversión de dinero en la recuperación y conservación de la catedral de la ciudad de León después de una manifestación, en la que la mayoría de los manifestantes iban con cascos, por la cantidad de piedras que se desplomaban de sus disposiciones, y algúnos años atrás recordemos como se impidió la ubicación de una central nuclear en Valencia de Don Juan. Evidentemente no siempre se consiguen los objetivos como en el caso del pantano de Riaño, pero si se gano con la paralización del pantano en Omaña.

La conclusión entonces es: que la única batalla perdida es la que no se lucha, y que luchando todos los leoneses, a una, se consiguen nuestras reivindicaciones. ¡Luego! ¿A que esperamos para organizarnos?

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