Diputaciones y reagrupaciones

El actual debate sobre las Diputaciones tiene muchos aspectos a analizar.
Pero hay dos muy importantes que hay que sopesar:
Por una parte está claro que supone un  gran gasto para la administración, gasto que ahora en época de "crisis" se busca reducir a toda costa.
Por otra parte es la única defensa para que las pequeñas poblaciones no se queden aisladas y abandonadas.

Si algún avispado se ha dado cuenta, he puesto "crisis" entre comillas, y es así por varias razones. Una porque a nadie se le escapa que este "crisis" no es mas que una manipulación de los especuladores, pero esto no viene a cuento ahora. Es la otra razón la importante, y tal es que mientras esta "crisis" ataca a los mas débiles, las Diputaciones y su personal se llenan los bolsillos. El ejemplo mas claro lo podemos ver en la Diputación de León y su Presidenta, que sin caersele la cara de vergüenza se sube el sueldo incluso por encima del Presidente del Gobierno. Aunque esto no es nuevo, ya que sucede en mas del 90% de Ayuntamientos y Diputaciones. Si a esto se le suman los favoritismo, enchufes, exceso de persona, etc... está claro que las Diputaciones son un saco sin fondo. Y ese saco sin fondo es el que lleva a dudar sobre el funcionamiento de las Diputaciones. Pero como tal, admite correcciones y rectificaciones, pero para ello es necesario marcar unos límites de gasto en cada partida y sobre todo una transparencia que deje al descubierto las posibles irregularidades que hasta ahora se ocultan.

En el otro extremo están las pequeñas poblaciones que dependen de la Diputación. Poblaciones que en el caso de algunas provincias y regiones no se pueden fiar de los gobiernos autonómicos que solo se preocupan de las grandes ciudades, o en algunos casos mas centralistas solo de algunas provincias abandonando al resto. 
Un extremo que sufren muy en concreto tres provincias de una autonomía birregional, que centralizando su mayor esfuerzo en una sola provincia lleva tres décadas abandonando al resto, sobre todo a la parte Oeste. A nadie se le escapa que estoy hablando de la autonomía que incluye a las regiones de León y de Castilla, y que esa parte castigada se trata de las tres provincias leonesas, las estadísticas lo demuestran sin posibilidad de rebatirlo.

Pero no solo las Diputaciones son tema de actualidad en la política, sino que el reagrupamiento de municipios también está en el candelero. Un reagrupamiento que en algunos casos puede estar justificado, pero en otros está mas bien forzado. Y está forzado por tres décadas de fracaso autonómico que ha llevado a muchos pueblos y municipios a un nivel de despoblación peligroso. Un nivel que en el caso de la Junta que gobierna las regiones de León y Castilla no se ha preocupado de corregir en la Región Leonesa, incluso lo sigue agravando hoy en día en favor del centralismo que ha fomentado desde el principio. Con lo que se llega a la conclusión de que tal agrupación de municipios no es mas que el parche final del fracaso e inutilidad de una comunidad autónoma que nació bajo la sospecha de la legalidad y que hoy en día se ha convertido en un cortijo centralista que no cumple sus funciones de equidad con todo el territorio.

Y lo mismo que el fracaso es palpable, la solución es evidente. No valen mas parches, no valen mas planes Oeste, solo la disolución de la actual autonomía, dando a cada región que la compone sus competencias por separado, es la única vía para un futuro con esperanza.

Enviado a los medios de comunicación el (25/08/11)

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